
Un silbido interno
me marca el camino
hacia la soledad,
hoy es el día
en el que la violencia
del fachomacho aúlla
y más pronto que tarde
nos avisará
de su llegada
cabalgando la ferocidad
para sacarnos
del letargo,
quisiera enroscarme
en la cama ardiente
y ser fuego de mediodía
y como un ascua
reservarme para el frío invierno,
antes de caerme
a la realidad
intentaré sentirme único
en mi asombro
como un sueño profundo
contemplando
en el puesto de observación
de mi habitación
al pájaro humano,
y mientras tanto
el pájaro yo
llorará por verlos trepar
las montañas de escombros
en el que convertirán el futuro.
Lo mio es tristeza
que no puede romper la maldad
y menos la somnolencia.