Mi conversación o el día que rocé la locura

Mi conversación o el día que rocé la locura

 

 

Es duro el pensamiento hasta cuando

el abedul se hunde a la abundancia

de sus propias hojas,

es romper y sangrar savia clara

limitar y esperar su febril apogeo

traer desde lo hondo del alma

palabras, explicaciones, rutas, espacio,

 

tan duro que sin sonrisa

no se puede disimular el llanto,

sin esperanza

no se puede esperar un discurso

 

…correríamos a refugiarnos bajo la mano que toca, que habla, que rompe la cascara de un huevo duro, y cerraríamos tanto los ojos que se nos vendría el estallido del universo a sentarse junto a nosotros frente a una mesa, provista para la última cena, o para el último desayuno…

 

-¿Duro el pensamiento?

– Es considerado un acto heroico.

-¿Duro el pensamiento?

-Es droga dura, no te tragues el humo.

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